• Amparo Piñeirua

¿Dónde están mis recuerdos?


Olvidar, existen diferentes formas de olvido, los que son totalmente normales, ya que no podemos tener todo lo vivido en el consciente pues nos volveríamos locos y lo que vamos viviendo lo pasamos por así decirlo a nuestro disco duro y de ahí cuando es necesario podemos recuperar una gran parte de esa información aunque no sea al 100% y con esto nos vamos sintiendo cómodos, hay personas que tienen mayor habilidad para recuperar esa información e incluso decimos que tienen buena memoria obviamente tiene que ver con muchos factores por mencionar algunos, la atención, el interés, la razón por lo que lo quieren recordar en fin y según todo esto serán recuerdos más fuertemente gravados, o más débiles, y por consiguiente más difíciles de recordar

Los recuerdos son los que nos hacen seguir en esta vida, gracias a ellos incluso podemos sobrevivir pues sin ellos no recordaríamos ni quienes somos, ni cómo utilizar objetos que nos son útiles y muchas cosas más

Cuando recordamos momentos en nuestra vida, los que sean agradables o desagradables es como si estuvieses releyendo capítulos del libro de nuestra propia vida y cómo las vidas se cruzan en el camino con otras pues también como si pudiéramos leer capítulos en el libro de la vida de otros y esto si lo piensas bien es maravilloso pues te encuentras aunque incluso ya no estén con personas lugares circunstancias que pueden ser deliciosas recordar, es como pertenecer como tener conciencia de dónde vengo y voy, es poder llenar espacios cuando los tenemos por momentos vacíos. Poder recordar consejos, gestos, aprendizajes, paisajes olores, sabores, lágrimas, dolores físicos o del alma.

Sin embargo existen dos enfermedades que nos privan de este “placer” por así decirlo y que un día se presentan y poco a poco van avanzando y nos van arrancando a pedazos aquello que es tan valioso para mi por ser mi vida misma y como leí en alguna publicación te vas quedando vacío por dentro y solo queda tu cascarón ese cascarón en donde poco a poco ya no va quedando nada de ti, ya no te puedes comunicar con los demás ni ellos contigo, no recuerdas ni siquiera qué es y para qué sirve un tenedor, el baño, la ropa, donde vives, quienes están a tu alrededor, no reconoces a los hijos, nietos, esposos, tu casa, tu propia cara y la de los demás te parece amenazadora por que no los recuerdas. Las personas pueden no saber cómo tratarte y el perderte de esta manera suele ser muy doloroso y angustiante.

A mi esto tan grave gracias a Dios no lo he vivido, pero sí algo bastante parecido o quizá el inicio de esta enfermedad en mi mamá, en donde se le olvidaban mucho las cosas de la vida diaria e incluso personas de su entorno, esto ocasionó que algunas personas se aprovecharan de ella y la obligan a cosas que yo se que ella sin la pérdida de memoria nunca jamás las hubiese hecho.

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