• Amparo Piñeirua

Tres Morados

Actualizado: abr 12



Se preguntaran, ¿y este título? Pues les explico, el año pasado escribí un articulo que se llamó "El Morado en mi Cuidad" y me refería a la jacarandas.


Este año, no solo hay un morado. Este año se conjuntaron tres morados al mismo tiempo, mismos que por sí solos son ya motivo de un articulo, y hoy aquí están. Juntos.

El primer morado es el que visten las iglesias en este tiempo de cuaresma, en donde recordamos la muerte de Jesús en la cruz y más tarde su resurrección.

El segundo morado efectivamente son las jacarandas que adornan nuestra ciudad de una forma maravillosa, cómo queriéndonos decir “esto es la primavera”, el renacer de la vida, una nueva oportunidad, ese decorar la tierra con ese maravilloso color que no todo el año está presente precisamente para que no nos acostumbremos y que cuando florezca tengamos esa impresión de que todo vuele a empezar con fuerza, con esplendor, radiante.

Y nuestro tercer morado el COVID-19 que aunque nos recuerda a la muerte como la Semana Santa también, está implícito en él, el resurgimiento de algo fuerte con mucha vida. Aunque nos la quite a los demás. Este algo no nos había tocado vivir a las generaciones que estamos habitando este planeta en estos momentos, los que vivieron otras pandemias ya no viven en la actualidad y aunque la estamos viviendo de otra manera, también es fuerte y trae consecuencias de muerte y destrucción y también, de renacer en otros sentidos, de hacer cambios en nuestras vidas y acostumbrarnos a situaciones diferentes a las que estábamos acostumbrados y otra vez renaciendo para buscar con ahínco otra manera de conceptualizar la vida .

Por esta razón estos tres morados que coincidieron en el tiempo y se entremezclan, son como nuevos mañanas en nuestras vidas que seguro nos van a enseñar muchísimas cosas si estamos dispuestos a tomar el reto . Si tomamos conciencia, la cuaresma tiene que ver con cuarenta días y nos invita a la reflexión y al acercamiento con Dios, la cuarentena también tiene que ver con cuarenta días, que al principio pensamos serían menos y nos estamos dando cuenta que quizá hasta sean más y creo que las jacarandas no están más de cuarenta días floreciendo.

Y por esta pandemia, en esta época nos acercamos más a Dios que quizá en otros años, he visto a mandatarios de todas las naciones en videos donde instan al pueblo a rezar y pedirle a Dios que nos salve de todo esto y a las jacarandas las necesitamos para recordarnos que aunque se caigan las flores, siempre habrá una nueva primavera para salir adelante fortalecidos y con nuevos aprendizajes, para enfrentarnos mejor a los embates de la vida. O quizá Dios quiso pararnos para recomponernos y voltear los ojos hacia él.

Ustedes, ¿qué me dicen?


Esta es Amparo reportándose

0 vistas

©2019 Cuéntamelo Todo.