• Amparo Piñeirua

Ventanas

Actualizado: may 12



Hola otra vez, aquí estamos escribiendo en un nuevo tema “VENTANAS”.

Este es un tema que se antoja para muchos artículos, pero empezaremos por este.

En esta semana he tenido muchas oportunidades de asomarme a las ventanas de mi vida por muchas razones que sin pensar llegaron a mi vida de forma inesperada pero al mismo tiempo teniendo lo elementos para poderlo hacer. Estos elementos fueron un libro que leí y termine a cerca de la amistad entre dos amigas, que me llegó muy adentro, por otro lado un diplomado al que estoy asistiendo, y por último un programa de gratuidad que estoy siguiendo, todo esto me dio la oportunidad de pasearme por mi casa y abrir algunas de las ventanas que fui construyendo a lo largo de mi vida.


Abrí la ventana de las amigas un tema hermoso en mi vida y desde esa ventana pude ver cuán afortunada he sido en tener amigas tan entrañables como las que gracias a Dios tengo y entonces pude ver a la amiga que me enseñó el gusto por la lectura, gracias a todo lo que ella leía en ese entonces, reconozco que la lectura no era lo mío pero gracias a mi curiosidad, y a el entusiasmo de ella por lo que leía nos hicimos muy amigas y nuestra amistad ha continuado hasta el día de hoy y no solo compartimos ya la lectura sino que también nuestras vidas. También vi a la amiga que cuando llegue a un colegio nuevo, quizá pensó que yo era interesante y se acercó a mí y esto me abrió la oportunidad de conocer a las demás, era tan pequeña que no me percate muy bien de esto quizá hasta hoy que me deleito en abrir mi ventana y mirar por ella. Amigas que me invitaban a sus casas y que durante toda la semana estaba ilusionada con esa invitación y no podía esperar a que llegara el día y cuando llegaba las horas pasaban tan rápido que sentía que casi no las había saboreado, la amiga que me ayudaba a estudiar o me explicaba cosas que no había entendido, aquellas que en su inocencia creían en mis mentiras cuando por llamar su atención les decía que llevaba luciérnagas en un estuchito que tenía una cuentas del collar de mi mama y que como brillaban pasaban como que si eran y se pasaban el recreo recolectando plantitas para que comieran y como “volaban” yo no podía abrir ese estuche completo y la mentira continuaba, ahora que lo pienso “que ingeniosa era yo”, la que llevaba dulces para vender y nunca nos quería fiar y solo nos lo daba si llevábamos dinero, super buena financiera hoy actuaría, aquellas que para no compartir el lunch nos turnabamos y cada día una llevaba el de las tres . Cuando fuimos un poco más grandes y al salir del colegio nos íbamos a la zona rosa a leernos las cartas. Festejar los quince años de una de nosotros bailando en su baile como damas y llevando a nuestros hermanos, como chambelanes.


En fin hay mucho más y continuara.


Esta, es Amparo reportándose.

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